La situación mundial desatada en las últimas semanas por el COVID19, la situación económica mundial junto con los evidentes problemas de México y su incertidumbre política que ha generado un desequilibrio social y económico, además de los cambios que ha generado la cuarta revolución industrial y la transformación digital de las cosas están alterando la salud física, mental y emocional de las personas.

Nos hemos dado a la tarea de platicar con algunos especialistas, familiares y abuelos sobre este momento que nos ha tocado vivir. Nos hemos enfocado en tres preguntas fundamentales para conocer si este momento ha dejado y dejará algunas huellas emocionales en la memoria de nuestros maestros de vida… nuestros abuelos.

¿Cómo están viviendo los abuelos esta situación?

¿Qué estamos haciendo por ellos?

¿Qué pasará con el mundo de los abuelos cuándo todo esto termine?

¿Cuál es el mejor lugar para proteger y dar seguridad a la calidad de vida de nuestros abuelos?

Seguramente estás preguntas generarían una lista interminable de dudas… la idea, no es enlistar esa infinita y larga libreta de interrogantes. Sino todo lo contrario… es momento de dar respuestas para ayudar y asegurar la salud física, mental y sobre todo emocional de nuestros abuelos.

Es evidente que estamos frente a un cambio de era, de un nuevo orden mundial que transformará todas nuestras formas de vida. La esencia del tiempo no será la misma, la forma de vivir cambiará para todos los habitantes del mundo. Son tiempos de descontrol mundial. La humanidad está entrando en una crisis que acabará y transformará la forma cómo vivimos, nos relacionamos, consumimos, experimentamos y sentimos. Nuestra generación no trabajará por la igualdad, la equidad, la economía o la libertad … pelearemos por la sobre vivencia y el equilibrio de la humanidad en la tierra.

Desde hace más de 25 años el mundo digital rebasó las capacidades de muchos de nuestros abuelos. 7 de cada 10 abuelos no tienen contacto con la tecnología y los avances en la telefonía, las telecomunicaciones y el mundo digital. Esta situación a detonado estrés y angustia a aquellos viejos que sienten lejanía y saturación total al necesitar contestar una llamada en el teléfono inalámbrico de casa, en el celular… al tener que hablar por skype, whatsApp con sus seres queridos. O bien, al tener que pagar con su tarjeta y verificar sus claves en una terminal punto de venta de su restaurante favorito. Estos ejemplos de la vida cotidiana, han disminuido la paz y la tranquilidad de nuestros abuelos.